ARTÍCULOS DE OPINIÓN
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CARLOS CARNICERO
06/04/2010
El Zumbido
ETA no abandona las armas, Batasuna no se lo pide y Mayor Oreja calla
Parece que Jaime Mayor Oreja toca de oído y además se está quedando sordo. Las diatribas que la derecha mediática lleva semanas lanzando a las ondas y escribiendo en sus periódicos se desmienten por los propios hechos. Según estos rumores interesados, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estaría sentando las bases de una nueva negociación con ETA que vendría determinada por otra “tregua trampa”, en la acepción clásica del ex ministro de Interior de José María Aznar, que permitiría a la izquierda abertzale presentarse a las próximas elecciones municipales.
El comunicado de ETA no deja lugar a dudas. Los terroristas siguen apostando por la violencia por entender que su desaparición no afectaría a la resolución del “conflicto político”. Y mientras tanto, las manifestaciones de la izquierda abertzale con ocasión del Aberri Eguna no hacen sino ratificar su silencio cómplice con el terrorismo de ETA.
El escenario que se dibuja es claro: ETA intentará marcar la agenda política con algún atentado terrorista cuya entidad dependerá de su capacidad operativa. Tratará de demostrar que las últimas detenciones y la localización de zulos en Francia, España y Portugal no han afectado a su capacidad de realizar atentados. Y, al mismo tiempo, con la comisión de nuevos crímenes dejarán sentada su autoridad en el mundo radical en donde sigue sin existir el coraje suficiente para proclamar la autonomía de la jefatura de ETA.
No hay ninguna esperanza de una rectificación de Jaime Mayor Oreja ni de una desautorización de Mariano Rajoy de las declaraciones en las que el ex ministro del
PP llegó a afirmar que “Zapatero y ETA eran aliados potenciales porque los dos buscaban la desaparición o el debilitamiento de España”.
El
PP está utilizando la tecnología de la mentira apostando porque la repetición de una falsedad un número significativo de veces termina por convertirla en una realidad a los ojos de sus incondicionales. Eso vale lo mismo para el terrorismo que para la corrupción. En ese hemisferio, María Dolores de Cospedal ve razonable la conducta adoptada por su partido frente a la implicación en la trama Gürtel del tesorero del
PP, Luís Barcenas. Mientras que Mariano Rajoy entiende que ha sido suficientemente contundente con los corruptos de su partido. A todas luces lo que pretenden con esta actitud es amortizar el impacto mediático de los escándalos con la ayuda de los grupos de comunicación de la caverna y que el tiempo haga su trabajo y lleguemos a convivir con la impunidad que pretende el
PP sin asumir ninguna responsabilidad política.
Carlos Carnicero es periodista y analista político
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