Luis Díez
Al debate de Presupuestos llega hoy
Mariano Rajoy a defender su enmienda de devolución con la autoridad menguada ante los suyos por la desobediencia del valenciano
Francisco Camps, ese hombre sonriente que una vez le heló la sonrisa a
Esperanza Aguirre cuando le dijo que, por edad, le tocaba a él fajarse con
José Luis Rodríguez Zapatero para echarle del Gobierno, lo cual explica su enorme interés en obtener una foto con
Obama. Rajoy ordenó al presidente valenciano que limpiara los lamparones del
caso Gürtel de sus trajes con el siguiente quitamanchas: apartas a los implicados, comenzando por el secretario general
Ricardo Costa y siguiendo por otros miembros del partido, comprometidos en la investigación, como la tesorera
Yolanda García Santos y el vicesecretario de Organización,
David Serra; remodelas el Ejecutivo de la Generalitat, dando una salida al vicepresidente,
Vicente Rambla, bastante tocado, y presentas una cuestión de confianza que refuerce tu autoridad y restaure tu imagen ante la sociedad. Camps se guardó la receta, pero no ha movido una pieza. Si el valenciano no obedece y Aguirre va por libre, ¿qué lecciones de autoridad, probidad, austeridad y buen gobierno podrá dar Mariano en el debate de hoy?