En los últimos tiempos estamos asitiendo a la debacle del patrimonio historico-artístico de la villa lastrina
Por un lado, la moda -mala moda- del botellón está acampando a más de un descerebrado en el pórtico de la Capilla de San Roque.
Lo malo no es el botellón, problema suyo y gordo, sino del patrimonio, ya que la fiesta suele acabar con los restos de la fiesta arrojados en el interior de la capilla, joya artística que puede sufrir daños irreparables.
Pero no solo el botellón amenaza el Patrimonio lastrín, esta pasada semana ha sido noticia el hundimiento del entorno de la Capilla del Buen Suceso por la DESIDIA de la Iglesia asturiana y la falta del control e inspección del departamento correspondiente de Cultura del Principado de Asturias.
Si la Iglesia no puede mantener en perfecto estado estos monumentos, mejor que se los ceda al Principado
No es de recibo que las capillas lastrinas, que albergan unas tallas antiquísimas y unos retablos barrocos dignos de mostrar a los visitantes, estén en ruina, en franco deterioro,
El párroco anterior se llevó para el Museo de Covadonga una imagen que debería estar en Lastres en perfectas condiciones de custodia y conservación. No todo es simbolismo cristiano, el respeto se gana con el buen hacer y no con la rapiña.
Algo similar le sucedió al cuadro que desde hace poco ha vuelto a manos lastrinas para su rehabilitación.
Que el gobierno del Principado se gaste miles de Euros en promocionar Asturias, y que consienta que el patrimonio histórico artístico lastrín se hunda no tiene justificación.
Uno puede ser, y es, cristiano practicante –cuando puede- pero no es ciego ni idiota y lo que no tiene nombre es lo que el gobierno eclesiástico asturiano hace en este pueblo: casas de Ánimas en ruinas en lo mejor del pueblo, capillas, fincas….aquí solo vienen a “libar”.
Sabemos, y nos consta, que la Capilla del Buen Suceso tiene propiedades en Sales, fruto de donaciones de fieles para su mantenimiento, pero que la Iglesia no quiere enajenar, escudándose en formulismos legales de carácter registral y otras pamplinas. También nos consta, porque quien suscribe estaba al corriente por si podía echar una mano, que la Iglesia podía haber acudido a la convocatoria de subvenciones anuales para bienes culturales históricos y artísticos, pero estamos por asegurar que ni cursaron la solicitud, y si es así que nos envíen una copia.
Por suerte para el pueblo y por desgracia para ellos, ahora hay gente que piensa y a la que no puede engañarse y la realidad es que el patrimonio lastrín se cae de abandono (palación, capillas, lavaderos, etc) y sus propietarios legales, que no comunitarios, pasan de todo.
En fin, el día que se acabe derramando todo vendrán las lamentaciones.
¡Ah!, por cierto, a ver si las asociaciones lastrinas se mueven, que no todo es sanidad, médicos y residencias de ancianos, que en Lastres aún quedan personas con inquietudes y mucha salud y vida por delante si Dios quiere, que al paso que vamos va a convertirse en un pueblo fantasma o, mismamente, en una segunda Marbella, y ni lo uno ni lo otro es deseable.