Día de lluvia, tarde, pero día de lluvia. Se hace extraño ver como durante casi todo el invierno el sol ha salido en la variopinta tierra del principado de Asturias, porque lo cierto es que uno no está acostumbrado a tener unas Navidades, que, a poco más, parece que estamos en el hemisferio sur, celebrando las navidades en la playa, tomando el sol.
Al margen de la exageración lo que si que hemos podido notar ha sido el preocupante estado de buen tiempo, en el que era raro el día que no salía el sol, si bien todavía se encuentra demasiado lejos del hemisferio norte como para que los rayos del sol proporcionen las agradables temperaturas de las cuales no tengo duda que se sucederán durante los estivales meses que se nos presentan por delante.
Parece mentira que hace tan solo unos cinco años, cuando todavía era un adolescente que terminaba la ESO, las mañanas invernales eran frías y dolorosas, tanto que a veces uno llegaba a clase con las manos rojas y calientes, como si todos fuéramos víctima de la enfermedad de Raynaud. Aquello si que eran gélidos inviernos en los que uno iba a clase a cuatro grados bajo cero, o a escasos sobre el mismo número. Las lluvias, las heladas, el rocío, la escarcha... todo era algo habitual en las mañanas de enero y febrero, porque si bien diciembre era más moderado desde hacía tiempo, aunque las nevadas si que brillaban por su ausencia, comparándolas con las que caían o con las que dejaron de caer a los pocos años de nacer servidor y los de su misma generación.
Se hace raro pensar, aunque agradable, que seguramente dentro de un mes podré tumbarme a tirar el sol en el campo que rodea las facultades y los alrededores de donde vivo. O al menos así espero que sea, mi cuerpo fitness se lo merece, xD, y las/os mirones que por ahí pasen también, que no todos los días pueden ver a un bollu tirado en el campo y mostrando belleza. Si es que uno tiene que ser muy Katoucha para lanzarse al río de cabeza.
En cierta manera lo que más preocupante se hace no es sino que el agua que llena los asturianos ríos deje, de alguna forma, de abastecerlos y terminemos entonces como los áridos campos de Andalucía y de la región sur oriental de la península, una región que por otro lado permite que las poblaciones se vean restringidas de agua pero sin embargo sigan de una forma vertiginosa construyendo campos y más campos de golf con los que atender las pijas aficiones de los ricos y pequeños afortunados del momento, me parece un verdadero insulto para la gente que tiene problemas de escasez de aguas.
El tiempo está cambiando, es un evidencia, no sé si bien por causa del llamado efecto invernadero o por causas naturales como pudieran obedecer a una nueva glaciación de la que seguro no libraría a buena parte de la tierra de la muerte y la destrucción. A mi ver puede que haya una combinación de las dos, pero los gobiernos no desean prestar la especial relevancia que conlleva el hacer un cambio ya; seguramente porque hacen un poco como hacemos los jóvenes, pensamos a corto plazo y no a largo plazo; que más les da hacer planes de futuro si pueden exprimir bien el presente.
Mientras tanto, y dado que no parece que vaya a haber solución, porque ni la gente de a pie ni los gobiernos toman grandes medidas por remediar esto, solo me caben hacer dos cosas; o meterme en green peace o en otra organización dedicada a la defensa de la naturaleza y que tenga llamadas reivindicativas a la sociedad; o que me quede a disfrutar de un sol de verano en pleno principio de invierno; y servidor es lo que hará, ya ha adquirido demasiados compromisos sociales como para dedicarse a uno más; ni que tuviera el tiempo libre de la hemana de Nicky Hilton o de el excuñado de la hermana de Erika Ortiz.
Así que a todos los asturianos y españoles del norte, que estén hasta el culo de ver como el parte meteorológico les manda tormentas y diluvios, les digo que aprovechen y se vayan al campo, a la playa, a la montaña… a cualquier sitio pero que tomen el sol, porque esperemos que no nos venga un verano como el que nos vino el año pasado a los españoles, un verano marcado por las lluvias y el mal tiempo en todo el mes de junio y julio… que vergüenza de tiempo; todo esto es culpa de Carla Bruni, como sino lo supiéramos.
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