¡Hola!
Estimado Jorge, Yo estoy hablando de la Corrupción. Y ésta, en cuestiones de Ladrillo, viene determinada en sus actos por la Administración, los Promotores, los Constructores y por quien lo financia, Incluso por los ciudadanos consumidores cuando "se ven obligados" a pagar con dinero blanco pero que el promotor vende si una parte se puede convertir en negro.
En esto asuntos de corrupción ladrillil siempre creí que los que presionaban para recalificar, hacer los convenios, desarrollar a lo imbécil con cemento eran los que negociaban con el Ayuntamiento; yo estaba en la creencia que eran esos los que ponían el dinero en el sobre; pero no, por lo visto los que ponen el dinero en el sobre y obligan a que se hagan los planes de una manera y de otra son los Ayuntamientos. O sea, que el que corrompe es el Alcalde al promotor, al titular del terreno; no es al reves. Vaya con les mis apreciaciones apasionades y radicales, menos mal que no trascienden.
Voy a poner algo de un periodicu que non ye precisamente Green (verde) Peace (Paz). Ye "El Mundu":
CORRUPCIÓN URBANÍSTICA EN ESPAÑA Sospechosos habituales 
Ilustración: Luis Parejo
SONIA APARICIO
Como una mancha de aceite. La
'operación Malaya' convirtió
Marbella en el
epicentro del terremoto que sacude todos los rincones de la geografía española. A partir de ese momento, y con las elecciones autonómicas y municipales (mayo 2007) en el horizonte, alcaldes y concejales de todos los colores empezaron a ver sus nombres a golpe de ladrillo en los medios de comunicación. La corrupción urbanística fue el
tema estrella de una larga y acusadora
precampaña electoral, y ha dejado huella: cualquiera parece culpable mientras no se demuestre lo contrario.
Sólo en
2005 se construyeron
800.000 nuevas viviendas en nuestro país (tantas como en Reino Unido, Alemania y Francia en su conjunto), pero el aumento y exceso del producto no ha abaratado
su precio, sino todo lo contrario. El «derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada» —dice el artículo 47 de la Constitución— queda en una simple declaración de intenciones cuando comprarse una casa no está al alcance de cualquiera.
España es el país de la OCDE donde
el precio de la vivienda ha subido más en los últimos años. Y es un secreto a voces que el
dinero negro se blanquea con ladrillos. Las operaciones
'Avispa',
'Ballena Blanca' y
'Delfín' han destapado que las mafias internacionales han encontrado aquí un nuevo
paraíso terrenal y fiscal. El «Spain is different» ha adquirido un doble sentido ahora que el horizonte que presidía el toro de Osborne está sembrado de grúas. El propio presidente ruso, Vladimir Putin, llegó a decir recientemente que no acepta lecciones de democracia de un país —España— en el que muchos alcaldes están encarcelados por corrupción.
Los cimientos
¿Qué pasa aquí que no pasa en ningún otro rincón del Continente? La clave está en el
modelo de gestión de suelo, «un error inmenso», según el catedrático de Ciencia Política Manuel Villoria, experto en corrupción. «En otros países europeos, la calificación o
recalificación de un terreno no implica para el propietario la obtención de plusvalías, porque no aumenta su precio. El terreno vale lo que vale. Es la sociedad la que obtiene el beneficio de que ese suelo se convierta en urbanizable», explica el catedrático. Un segundo factor explica la creciente actividad especulativa en España. «En Europa no se entiende que
urbanizar sea un derecho del propietario, como ocurre aquí, sino que es una
obligación pública que corresponde a la autoridad local o al Gobiernor».
Estos son los dos 'cimientos' que han permitido que los 'pelotazos' se multipliquen allí donde hay un interés económico real en desarrollar promociones urbanísticas,
especialmente en el litoral y en las afueras de las grandes ciudades. Así lo pone de manifiesto un
informe elaborado por Villoria para la ONG Transparency Internacional que ofrece una radiografía completa del tema: todos los municipios obtienen ingresos importantes a través de los
convenios urbanísticos (acuerdos entre un particular y el Ayuntamiento en los que el primero cede terreno o paga dinero por el cambio de calificación de un suelo); hay
poca vigilancia sobre construcciones ilegales y desviaciones de los proyectos; las sanciones suelen ser
multas, no demoliciones; muchos
nuevos partidos se han creado al amparo de intereses urbanísticos para llegar a los Ayuntamientos e influir en planes y decisiones… El informe aboga por la necesaria
reforma de la ley de financiación de partidos: «El problema de fondo no está en las actuaciones corruptas de actores individuales, sino en la corrupción institucionalizada vinculada a la obtención ilícita de fondos para los partidos».
El derribo
Desde su
blog personal, el propio ministro de Administraciones Públicas,
Jordi Sevilla, confiesa su «preocupación» por el tema, aunque insiste en que «no es cierto, ni justo, dar la sensación de que existe corrupción generalizada». En esta web, el ministro también explica que el crecimiento urbanístico desmedido —«rechazable»— se confunde muchas veces con corrupción, cuando son dos cosas distintas que no siempre van parejas.
Sevilla y la dirigente 'popular' Soraya Sáenz de Santamaría intentan desde hace tiempo consensuar el
proyecto de ley de Bases de Régimen Local que, entre otras muchas cosas, prevé hacer más transparente la gestión municipal y permitir a los ciudadanos conocer y participar en los planes de recalificación de suelo. Mientras llega, el PSOE ha presentado su propio
decálogo contra la corrupción. El
PP no ha querido, de momento, llegar a un pacto global con el Gobierno. Por su parte, la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) pide la creación de un
órgano independiente dedicado en exclusiva a vigilar la especulación urbanística. Ya en el mes de abril, PSOE e IU pedían una
Fiscalía especial para delitos urbanísticos…
Ciudadanos y ecologistas aplauden todas estas propuestas, aún no materializadas, mientras se preguntan:
¿Por qué ahora sí?El modelo de gestión de suelo, las recalificaciones y los convenios urbanísticos han permitido que los 'pelotazos' se multipliquen, sobre todo en la costa y en los alrededores de las grandes ciudades
Los especuladores se amparan en la poca vigilancia, las escasas sanciones —suelen ser multas, no demoliciones— y la lentitud de los procesos judiciales
Coordinación: Sonia Aparicio /
Diseño: Rocío Martínez
© Mundinteractiv
Un saluo afectuoso nde Hazas