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¡hola!
Os paso un enlace donde trae mucha documentación. Hay mucha argumentación de la que se deduce que estas antenas no son nocivas; pero si buceamos por Internet, nos encontramos con la existencia de multitud de pros y contras. y me atrevo a preguntar ¿En cuantas materias, cuando a grandes multinacionales les ha interesado que científicos, "opinadores", gobernantes, etc. sacaran información, aprobaran leyes en función de los interese de esas multinacionales no han encontrado oposición? Este mundo es tan sumamente manipulador que nos hace ser enormemente escépticos. Y claro, esto nos lleva a que recurramos (posiblemente de un modo erróneo)a ejercer el derecho al escepticismo. Por eso desde un principio he mantenido que ante estos hechos, la Administración debe ser muy responsable, dando cumplida y exacta información de todas estas actuaciones, las cuales pueden perjudicar a los ciudadanos. Además, esta antena no sólo se está pidiendo que se quite por razones de salud, sino porque está perjudicando estética y medioambientalmente al buen desarrollo de Lastres. Si hay otras alternativas que mejoren la situación, ¿por qué no someterlas a estudios rigurosos, informando a la ciudadanía, y por qué no, consultándola también? http://moviles.gva.es/Docs/AETIC.pdf Un saludo afectuoso de Hazas |
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"http://www.cica.es/aliens/gimadus/11/antenas.htm"
Este enlace es bastante jugoso. Podemos sacar conclusiones sobre cómo se preocupan por nosotros nuestros gobernantes. Un saludo de Hazas |
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http://www.terra.es/personal/kirke1/noti46/pltz2.htm
Leamos estas recomendaciones; creo que son importantes. Al menos, a mí me lo parecen: http://www.terra.es/personal/kirke1/noti46/pltz2.htm Un saludo, y ¡Salud! Hazas |
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Juas... pues a mi me gusta... será porque lleva ahí desde mis principios... y será que quiero seguir viendo San Roque como lo veía antes... si quitan la Antena... xD.
No sé, podrían colocarle una planta trepadora al lado para que ascendiera, tapara los hierros y dentro 50 años ser algo original...
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"Obra de tal modo que la Máxima de tu Voluntad pueda ser Ley Universal" - Inmanuel Kant |
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Vamos camino de dos años con este polémico asunto. Se han entregado cerca de quinientas firmas (no estamos hablando de Gijón ni de Oviedo, sino que nos estamos refiriendo a un pueblín de 600 habitantes: Llastres),sin embargo, se necesita tener la cara como el cemento para no contestar ni una sola palabra. Y esto de no responder lo hicieron: El Sr. Alcalde del Ilmo. Ayuntamiento de Colunga, Don Rogelio Pando; tampoco han respondido los Consejeros responsables de Sanidad y de Medio Ambiente.
En esta desgraciada antena se sigue trabajando a tope, creo que se han instalado más aparatos todavía ¡Serán cínicos e irresponsables estos políticos! El problema de estas democracias bananeras es que no hay una ley que ampare al ciudadano como es debido, ya que si la hubiera, creo que esta actitud de estos políticos (que son meros representantes del pueblo) sería motivo suficiente para que dejaran de ejercer tales funciones. ¡Pero no, seguirán ahí riéndose y cahondeándose de todo un pueblo! La próxima semana, sin embargo, se dedicarán a hablar de lo gran demócratas que son y le dedicarán también grandes vivas a la Constitución. Si el señor Alcalde, por casualidad va a la comida de HERMANDAD el próximo domingo con los jubilados y jubiladas de Lastres, además de echarles el mitin político de rigor (cosa para mi parecer totalmente inmoral y fuera de toda ÉTICA) podría explicarles algo sobre este asunto de la ANTENA. Con respecto a este tema de asistir a comidas de Hermandad con jubilados, puede que escriba algo un día de estos. Un saludo de Hazas |
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Quiero poner una información aquí sobre lo que dice una revista de salud. La verdad que no sé si me están manipulando, pero es que da bastante información. LO que yo no acabo de comprender es por qué nadie nos informa sobre todo ese aparataje que hay en esa antena. Ayer contestó en la página amiga de www.Buscolu.com un señor que es INGENIERO DE TELECOMUNICACIONES, cosa que le agradezco. Me gustaría ponerlo en Buscolu, pero esto es muy largo para escribirlo en la sección de debate.
Yo lo que no acabo de comprender es por qué nadie de la Administración nos muestra documentos sobre todo lo que hay en esa antena. NO creo que exista en ningún sitio de Asturias tanto aparataje en tan pocos metros cuadrados. ¡Coño, tanto cuesta darnos información veraz sobre la que estamos solicitando y tenemos derecho a recibir? Repito, me parece muy bien, y se agradece, que este señor nos diga algo sobre esta antena; pero este señor debe saber que eso, aunque tenga toda la razón, no nos vale. Y no nos vale porque carecemos de conocimientos en esa materia y porque somos muy escépticos en cuanto a estas formas de proceder, que da la sensación de que se nos hace por la espalda y como si fuéramos fatos. Es que da la sensación de que la Administración anda a uves... Por ejemplo, ¿cuántos repetidores de telefonía móvil hay en Colunga capital tan próximos a los ciudadanos como tenemos en Lastres? ¿Es que a los llastrinos hay que darles mejores posibilidades para que tengamos buena cobertura...? DISCOVERY DSALUD >>> LAS ANTENAS DE TELEFONIA MOVIL SÍ SON PELIGROSAS <<< Un saludo de Hazas, que cada día está más confuso Enlace de "Buscolu" donde se puede ver el debate abierto sobre la Antena, el TDT... Creo que es muy interesante http://www.buscolu.com/index.php?noticia=7776 Última edición por Hazas; 19/04/2010 a las 08:29 Razón: Poner el enlace de Buscolu donde se trata el tema TDT |
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Antenas de Telefonía Celular La Contaminación que No Se Ve
31-07-02 Por Liliana Alvarez * eco.net Un conjunto de empresas está llegando a los consorcios con una oferta muy tentadora de dinero para colocar antenas de teléfonos celular en las terrazas. La idea es que la gente firme rápido y sin pensarlo. Las empresas quieren conseguir muchos contratos antes de que salga una normativa que les va a poner restricciones. "Todos los copropietarios de mi edificio recibimos una carta con una propuesta de una telefónica para que en el lapso de una semana, votáramos por si queríamos la instalación de una antena. Nos ofrecían u$s 1.200 por mes, a pagar por adelantado un año, con una duración de 10 años, o para siempre, si queríamos. La carta era sospechosa: Era corta y la oferta tentadora y no había motivo de preocupación evidente porque esas antenas ya estaban instaladas en colegios y hospitales, decía la empresa convocante. Lo primero que pensé fue: "Es mucha plata para el consorcio". Pero luego dudé y llamé al pediatra de mi hijo, para descartar un problema de salud. El me dijo: "Yo no la pondría en mi edificio". Y nada más. A partir de ahí empecé a investigar por mi cuenta. "Estas aseveraciones pertenecen a Irina Fallik, vecina de Palermo Viejo quien después de un largo raid por oficinas públicas (Centro de Gestión y Participación de su barrio, Dirección General de Interpretación Urbanística, Defensoría del Pueblo, sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras) recaló en la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo y consiguió una convocatoria conjunta de esa entidad y la Defensoría Adjunta, a cargo del Lic. Antonio Elio Brailovsky a fin de que los vecinos tomen conciencia del peligro que significa esta oferta tentadora. "Hay un debate científico sobre si las antenas de teléfonos celulares contaminan o no". Conforme la OMS, todavía no se han terminado los estudios como para asegurar que contaminan pero lo cierto es que irradian ondas electro-magnéticas que pasan por el cuerpo humano y esto provoca disturbios en la salud". Y añadió. "Por otra parte, el comité encargado por ese organismo del tema, indica que es prudente no colocarlas hasta 500 metros de lugares donde vivan chicos". "A raíz de un juicio realizado y ganado por un pasajero que viajaba en subterráneo en Venecia, a quien la proximidad de un celular interceptó su marcapasos se prohibió el uso de celulares en ese medio de transporte, disposición que luego se extendió a toda Italia". Algo parecido sucedió en Japón donde en ningún medio de transporte se puede ingresar con teléfonos celulares. No menos interesantes son las apreciaciones de Noemí Hakel, presidenta de la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo: "Cuando vino Irina con esta inquietud, fue la primera vez que nos pusimos en contacto con este tema. Teníamos gente especializada justamente en temas de consorcio en la asamblea de nuestra sociedad, de modo que se la asesoró para que pueda manejar el tema en la asamblea de su consorcio", informa. Y continúa: "Cuando oímos que el radio de influencia de las ondas electro-magnéticas de las antenas de teléfonos celulares era de más de 500 m y no sólo afectaba al edificio, a todos nos temblaron las piernas". Fue entonces que decidieron la convocatoria conjunta en la plaza Cortázar a las 6 y media de la tarde del lunes 23 de abril pasado. "A la gente le despertó mucha inquietud este tema. El arquitecto Ezequiel Beilía, necesitaba información, pues esa noche se trataba el tema en la asamblea de su consorcio. Inclusive se acercó una persona del barrio que tiene una antena instalada en su edificio y estamos tratando de averiguar donde hay más de estas antenas en la zona. Vamos a realizar una recolección de firmas que haremos llegar tanto al Lic. Antonio Brailovsky como a todas las autoridades del Gobierno de la Ciudad, solicitando la detención de instalaciones de estas antenas en toda la ciudad de Buenos Aires hasta tanto se establezcan normativas y se estudie y difunda los efectos que provoca en la salud", enfatizó Hakel. Antonio Brailovsky fue más allá: ¿Qué hace uno frente a estas disquisiciones científicas de que hace o no daño a la salud?, se preguntó. "Una opción es que hasta que no esté comprobado que hace daño no hago nada y lo sigo usando y otra hasta que no esté comprobado que esto es inicuo no lo sigo usando. El problema es que si dentro de 10 años se comprueba que esto si provoca cáncer ¿Vale la pena arriesgar la vida por unos pesos? Uno tiene una sola vida que la puede pasar con más dinero o con menos, pero una sola", dijo. ¿Por qué de esto se sabe poco?, -se preguntó- porque detrás de esto no están solamente las empresas de telefonía móvil, sino que también está todo el sistema militar, el sistema de comunicaciones de las fuerzas armadas y de seguridad, puede entrar en la misma situación que las antenas de telefonía celular. Con lo cual hay un interés militar. Se da la paradoja que hay un grupo de empresas que está avanzando muy rápido, amparado en que no hay una normativa que lo controle: Existe un sistema militar internacional que le da una especie de paraguas para avanzar. Por otra parte, son pocos los medios de comunicación que se atreven a pelearse con un avisador: En cualquier medio de comunicación la censura de un Gerente de Publicidad siempre fue más estricta que la de cualquier Coronel. Si el sector de poder está presionado por empresarios y militares, que nos queda como defensa a la comunidad, necesitamos formas de organización vecinal, para que la gente reflexione si vale la pena arriesgar la vida por un poco de dinero. El tema de las redes asociativas son el punto último de defensa de la sociedad, apoyándose unos a otros y darse la información que de otro manera le están negando", concluyó. Otros testimonios indicaron que en Lanús (la gente llegó hasta esta convocatoria porque no sabía a quien dirigirse en su jurisdicción), desde que está instalada, una antena que se colocó sobre un edificio de dos pisos, además de fisurar la estructura del mismo, se provocan asiduamente diferentes patologías: Un joven de 19 años, sufre de presión alta; el ex dueño del inmueble, que vivía a cuatro cuadras del mismo falleció de cáncer el año pasado y un joven de 37 años sufrió un infarto cerebral que lo impide considerablemente. No todos los comentarios son negativos: El arquitecto Beilía consensuó en su edificio para que no se coloque la antena y todo aquel que quiera ayudar puede apersonarse a la Sociedad de Fomento de Palermo Viejo y firmar el acta que Noemí Hakel prepara con el fin de activar la prevención. Así sea. LA TELEFONÍA CELULAR EN EL MUNDO A los vecinos que han recibido una oferta de alguna empresa de telefonía móvil, para la instalación en su azotea de una antena o estación base de telefonía móvil, les recomendamos hacer estas preguntas: ¿Qué sistema de votación es necesario en la asamblea del consorcio donde se trate el tema? ¿Puede oponerse algún vecino? ¿Proporcionan las empresas suficiente información sobre los efectos presentes y futuros de la antena que se pretende instalar? ¿Es la depreciación del valor de los pisos un perjuicio real para el inmueble? ¿Qué pasa con la responsabilidad civil de los propietarios frente a posibles perjuicios físicos, psíquicos y patrimoniales que se puedan producir a los vecinos de edificios colindantes? ¿Qué efectos puede producirse en el edificio por la instalación de una antena de telefonía móvil? Las empresas suelen abordar a los vecinos con los beneficios de la oferta, este es el efecto más claro y directo que los vecinos perciben en un primer momento: El consorcio cobrará una cantidad que oscila entre los 15.000 y los 20.000 de pesos anuales. Las cantidades aumentan o disminuyen según el lugar y la necesidad de la antena y también porque cuando surgen reticencias por parte de los vecinos, las compañías suelen elevar la oferta. Si los posibles efectos perjudiciales, derivados de las ondas de las antenas, son los argumentos del rechazo, las empresas manifiestan que instalarán la antena en el edificio de enfrente, lo cual no los exime de recibir las ondas de la antena. En ese caso el consorcio no cobrará ningún dinero. Hay que evaluar el sobrepeso en la estructura del edificio, ya que este tipo de antenas suele pesar varias toneladas, y no sólo se instala la antena, sino también distintos equipos y transformadores, peso que en los años siguientes puede ampliarse sin haberse consignado en el contrato. Otro efecto directo, derivado de la instalación de antenas de telefonía, y que a simple vista no se percibe, es el producido por el funcionamiento normal de la antena. La antena instalada en la azotea del edificio cubre una zona determinada, y envía y recibe señales de todos los teléfonos móviles que se desplazan por su zona. Estas señales que recibe y emite se denominan ondas electromagnéticas. Estas ondas no se ven, no se huelen, son invisibles, y se desplazan por el espacio sin necesidad de cable, ni soporte material alguno. Penetran fácilmente en edificios y personas (algo lógico, porque si no, no sería posible la comunicación a distancia). La potencia de estas ondas electromagnéticas va disminuyendo conforme se van alejando de la antena (alrededor de la cual se producen los niveles más altos de emisión). Como hemos dicho, estas ondas son absorbidas fácilmente por el cuerpo humano, en el que producen unos determinados efectos biológicos. Pero el problema se plantea por la falta de acuerdo de los científicos sobre cuales son los niveles perjudiciales. Existe acuerdo en que cerca de la antena (en un radio de 3 a 6 metros) los niveles serían demasiado altos y perjudiciales para el ser humano, pudiendo producir efectos térmicos o calentamiento, en exposiciones cortas. Por eso se recomienda vallar las antenas y que el público no pueda acercarse a las mismas. Esto obviamente, podría plantear un problema con las antenas instaladas en las azoteas, ya que los pisos situados inmediatamente debajo, y enfrente, recibirían de forma continuada las emisiones más altas de campos electromagnéticos. También hay que tener en cuenta, que incluso respetándose estos límites, pueden producirse problemas para las personas que lleven marcapasos: Pueden verse interferidos por las ondas emitidas por la antena, incluso en niveles muy bajos. Pero el problema se plantea con las exposiciones a largo plazo. ¿Qué sucede cuando una persona vive, duerme, trabaja, juega o estudia, mes tras mes y año tras año, cerca de una antena de telefonía móvil?. Su cuerpo se va a ver expuesto de manera continuada a niveles de emisión mucho más bajos que los que recomiendan las normas de protección (que sólo tienen en cuenta exposiciones cortas, por ejemplo de 6 minutos). No se van a producir quemaduras ni calentamiento, porque no están expuestos a niveles muy altos. Muchos científicos avisan de que se pueden producir otro tipo de efectos no térmicos, derivados de niveles mucho más bajos y de una exposición a largo plazo. Estos efectos, podrían producirse en las personas que pasan largos períodos en un radio de hasta 300 o 500 metros de una antena, (teniendo en cuenta que cuanto más cerca se esté, más alta será la potencia que se está recibiendo). Es así como muchos países y ciudades: Suiza, Italia, Suecia, los Países del Este (que llevan décadas investigando este tema), ciudades australianas, la ciudad de Toronto (en Canadá), Salzburgo (Austria), han establecido normas que obligan a situar las antenas a 100, 200 e incluso 500 metros de lugares habitados. Las últimas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide el alejamiento de los colegios, hospitales, centros geriátricos, ya que algunos estudios científicos sugieren que niños y ancianos pueden ser los más afectados por una exposición continuada. Allí, se está aplicando actualmente una política de precaución, ya que algunas investigaciones científicas han establecido que la población expuesta de forma continuada a niveles de radiación similares a los emitidos por las antenas de telefonía móvil podrían experimentar un incremento de: Abortos, daños en el ADN, cambios en la actividad eléctrica del cerebro y en la presión sanguínea, descenso de los niveles de melatonina, depresiones, insomnio, dolores de cabeza, síndrome de fatiga crónica, afección del sistema inmunológico, cáncer, tumores cerebrales y leucemia infantil. Por este motivo, la OMS inició en el año 1996 el "Proyecto CEM", destinado a estudiar los efectos sobre seres humanos de los campos electromagnéticos, y que quiere fijar unos límites de exposición uniformes para todos los países. Este proyecto expondrá sus conclusiones en el año 2005 o 2006, ya que son necesarios todavía numerosas investigaciones científicas. El director de este Proyecto de Investigación, declaró hace poco que: "Los teléfonos móviles han estado a nuestro alrededor desde hace menos de 10 años, y el periodo de incubación para el cáncer es de al menos 10 o 15 años. Por tanto, necesitamos realizar estudios para que si hay un impacto, se puedan encontrar en un tiempo razonable". En esta línea, la Unión Europea ha recomendado a los países miembros que adopten políticas de precaución, y que sigan investigando y ha iniciado un proyecto para aclarar los posibles efectos de los campos electromagnéticos derivados de la telefonía móvil, en el que intervienen investigadores y hospitales de 9 países europeos. En el año 1999, ante la preocupación y alarma social existente en el Reino Unido, el Ministerio de Sanidad británico, creó un "Grupo de Expertos Independientes en Telefonía Móvil", formado por médicos, biólogos, ingenieros, etc., que emitió su Informe en mayo del año 2000, y de él cabe destacar la siguiente conclusión: "No es posible en el momento presente afirmar que la exposición a radiofrecuencias (derivadas de la telefonía móvil) a niveles inferiores a los establecidos en las normas de seguridad nacionales, no tenga ningún efecto potencial adverso sobre la salud, y que las lagunas en el conocimiento son suficientes para justificar una política de precaución". Y es que, no existe acuerdo entre los científicos sobre si la exposición residencial a las ondas de una antena de telefonía móvil puede conllevar riesgos para la salud humana. Pero al mismo tiempo, existe un amplio consenso respecto a que no ha sido demostrado que la exposición a estas ondas sea absolutamente segura. Este desacuerdo se produce porque es complicado realizar este tipo de experimentos en laboratorios, y hace falta por tanto, esperar a los estudios epidemiológicos. En definitiva, y hablando crudamente, hay que esperar a que se empiecen a manifestar los síntomas y enfermedades en la población expuesta. Y esto tardará todavía algunos años, ya que la tecnología de telecomunicaciones móvil, y la exposición masiva de grupos de ciudadanos a las ondas de sus teléfonos y antenas, es un fenómeno muy reciente. Cada vez se alzan más voces señalando la falta de ética de esta forma de actuación, y el hecho de que, subordinándose la salud y la seguridad de los ciudadanos a intereses económicos, se haya extendido de una forma tan amplia esta tecnología, sin que todavía se conozca su posible repercusión a largo plazo en la salud humana. Por este motivo, muchos países y ciudades, están adoptando políticas de precaución, a la espera de los resultados de las investigaciones científicas, procurando mientras tanto, apartar las antenas de telefonía móvil de viviendas, hospitales y escuelas. Hay también un importante efecto colateral ante la información constante en la prensa y medios de comunicación, sobre posibles efectos perjudiciales de las antenas, manifestaciones de vecinos que se oponen a su instalación, etc. La mayoría de la gente ni siquiera sabe lo que son los campos electromagnéticos. Pero poco a poco, y cada vez más, empiezan a aparecer noticias en prensa y televisión, y la gente empieza a percibir un peligro en la cercanía de estas instalaciones. Llegará un momento donde, prácticamente será imposible instalar una antena de telefonía móvil sin la oposición y protestas de los vecinos de la zona. Hay que tener en cuenta, también un claro efecto sobre el valor de la propiedad inmobiliaria, ya que una persona que haya leído este tipo de noticias, lo pensará dos veces antes de comprar una vivienda cercana a una antena. Y es que como señalan los tribunales norteamericanos en temas similares (por ejemplo, "Criscuola v. Power Authority of the State of New York", "San Diego Gas and Electric Co. v. Daley"): "Si el miedo tiene fundamento científico o no, es irrelevante, ya que la cuestión central es el impacto en el valor de mercado. Los efectos adversos para la salud no son el punto en estos casos: El asunto es la completa indemnización al propietario por la pérdida del valor de su propiedad". "La cuestión no es si la radiación electromagnética es o no peligrosa, sino la percepción pública del peligro que puede tener efectos devaluadores del precio de la propiedad". Dado que la telefonía móvil es un fenómeno relativamente reciente, no existen todavía muchos estudios sobre los efectos en el mercado inmobiliario de la instalación de estas antenas. Pero existen numerosos estudios realizados en Estados Unidos en los últimos años, y que se refieren a viviendas cercanas a líneas eléctricas. Las conclusiones de estos estudios se pueden aplicar totalmente a las antenas de telefonía móvil, y ello porque existen una serie de elementos comunes, que de coincidir, producen un claro efecto en el mercado inmobiliario: Ambas instalaciones emiten campos electromagnéticos, aunque en distintas frecuencias. Los científicos no se han puesto todavía de acuerdo sobre si esos campos son perjudiciales o no para la salud, y siguen investigando. Son instalaciones muy visibles y cercanas a las viviendas, escuelas, parques, etc. Publicidad en radio, prensa y televisión locales, sobre manifestaciones, protestas y denuncias, relacionados con posibles efectos en la salud de este tipo de instalaciones. Como conclusión podemos decir, que hasta que los científicos se pongan de acuerdo con sus investigaciones y/o estudios epidemiológicos, todos estamos participando mundialmente de un gran laboratorio donde las antenas se siguen colocando sobre nuestras cabezas.- * Liliana Alvarez lilianalvarez@ciudad.com.ar |
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Edita:
Asociación Española Contra el Cáncer Amador de los Ríos, 5 28010 Madrid Tel. 91.319.41.38 / Fax: 91.319.09.66 Información sobre cáncer, aecc - todocancer.org ¿paque sirve la de san roque?¿pa nada? JN/ES/12/2004 Revisado por el Comité Técnico de la aecc. Fotos cedidas por Alberto Durán y Margarita González. Revisor: Dr. Michael Repacholi Coordinador de Radiación y Salud Ambiental Departamento de Protección del Entorno Humano Organización Mundial de la Salud Los campos eléctricos y magnéticos están presentes en nuestro entorno desde el principio de los tiempos. El desarrollo humano tanto en el ámbito social como laboral y tecnológico, ha llevado a un aumento de las fuentes emisoras de campos electromagnéticos en nuestra sociedad. Cada vez disponemos de más aparatos en nuestro hogar (hornos microondas, teléfonos móviles, etc.), que generan este tipo de emisiones y la exposición a ellas ha hecho aparecer algunas dudas acerca de los posibles efectos perjudiciales para nuestra salud. En concreto, la Asociación Española Contra el Cáncer (aecc) ha detectado estas dudas en un sector de reciente aparición: la telefonía móvil, y su efecto en el desarrollo de enfermedades oncológicas. Las inquietudes de la población al respecto tienen respuesta gracias a las investigaciones científicas que están siendo realizadas en este campo y a la legislación nacional e internacional establecida para proteger a la población de la exposición a intensidades de radiación dañinas. La aecc, como organización sensibilizada con las preocupaciones de los ciudadanos en aspectos relacionados con las enfermedades oncológicas, quiere contribuir a la información ciudadana, recogiendo las pruebas científicas y las recomendaciones de las instituciones públicas y organismos de referencia disponibles actualmente sobre la relación entre la exposición a campos electromagnéticos, y en particular los procedentes de las emisiones de la telefonía móvil, y el cáncer. En este folleto podrá encontrar respuesta a diferentes cuestiones acerca de los campos electromagnéticos y su relación con la salud y el cáncer. Si desea ampliar la información contenida en este texto, desde la aecc le animamos a consultar las fuentes que recogen estudios, recomendaciones y normativas en las que se ha basado la elaboración de este folleto y que podrá encontrar en la última página. 3 ¿QUÉ SON LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS? La mayoría de los campos electromagnéticos son invisibles para el ojo humano. Los pájaros y los peces utilizan los campos magnéticos para su orientación. Los campos eléctricos y magnéticos son fenómenos naturales que han estado presentes en nuestro medio ambiente desde siempre. En el entorno en que vivimos, hay campos electromagnéticos por todas partes. Aunque algunos de estos campos son visibles, por ejemplo el arco iris, la mayoría de ellos son invisibles para el ojo humano. Se producen campos eléctricos por el depósito de cargas eléctricas en determinadas zonas de la atmósfera por efecto de las tormentas. El campo magnético terrestre provoca la orientación de las brújulas en dirección Norte-Sur. Sin embargo, el avance del conocimiento de la humanidad en el siglo XX se ha traducido en un aumento de los campos electromagnéticos debido a la demanda de electricidad, las tecnologías inalámbricas y los cambios laborales y sociales. Todos estamos rodeados de un entramado de campos eléctricos y magnéticos en el hogar y en el trabajo. Los campos electromagnéticos se definen como radiación, que es equivalente a decir que es energía transmitida por ondas. Son una combinación de ondas eléctricas y magnéticas que se desplazan simultáneamente. Se propagan a la velocidad de la luz, y están caracterizados por una frecuencia y su correspondiente longitud de onda; estas dos características están directamente relacionadas entre sí: cuanto mayor es la frecuencia, más corta es la longitud de onda. La frecuencia es el número de oscilaciones de la onda por segundo, que se mide en hertzios (ciclo por segundo), y la longitud de onda es la distancia entre una onda y la siguiente (en mm, en cm,etc.,). 5 La diferencia fundamental entre unas radiaciones electromagnéticas y otras es su frecuencia; cuanto más elevada es su frecuencia mayor es la cantidad de energía que transporta la onda. Así, podemos dividirlas en radiaciones ionizantes y radiaciones no ionizantes. Las radiaciones ionizantes transmiten energía suficiente como para romper los enlaces químicos (ionización). Daños importantes en el material genético de la célula, el ADN, pueden matar a las propias células quedando el tejido lesionado o muerto. Daños menores en el ADN pueden provocar cambios permanentes en las células que pueden conducir al cáncer. Las radiaciones ionizantes están presentes en los rayos gamma producidos por materiales radioactivos, en los rayos X o en la radiación ultravioleta de alta frecuencia. A diferencia de las radiaciones ionizantes localizadas en la parte más alta del espectro electromagnético, el resto de los campos electromagnéticos son demasiado débiles para producir daño a las moléculas que forman nuestras células y por lo tanto no producen ionización. Es por esto que se llaman radiaciones no ionizantes (ondas de baja frecuencia; ondas de radio; microondas; infrarrojo, visible y ultravioleta de frecuencia infraionizante). Los campos electromagnéticos se pueden dividir en campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia, campos de frecuencia intermedia y campos de alta frecuencia o radiofrecuencia. Las radiaciones de frecuencia baja son emitidas por la red de abastecimiento eléctrico y todos los aparatos eléctricos. Las pantallas de computadoras, los dispositivos antirrobo y los sistemas de seguridad son las principales La intensidad del campo magnético que rodea a todos los aparatos electrodomésticos disminuye drásticamente conforme nos alejamos del mismo. A una distancia de 30 cm. la intensidad de los campos electromagnéticos que generan la mayoría de los electrodomésticos está muy por debajo del límite recomendado. 6 fuentes de campos de frecuencia intermedia. Los campos eléctricos de la red más intensos presentes en nuestro entorno son los de los lugares situados bajo las líneas eléctricas de alta tensión. Por el contrario, los campos magnéticos de frecuencia de red más intensos se encuentran normalmente en puntos muy próximos a motores y otros aparatos eléctricos, así como en equipos especializados para generar imágenes para el diagnóstico médico. Las principales fuentes de campos de radiofrecuencia son la radio, la televisión, las antenas de telefonía móvil, los teléfonos móviles e inalámbricos, los hornos microondas y las antenas de radares. Los hornos microondas, por ejemplo, utilizan frecuencias altas para el calentamiento rápido de alimentos. Sin embargo, disponen de una protección eficaz que reduce la salida de radiación hasta niveles indetectables. Los campos de radiofrecuencia se utilizan para transmitir información a largas distancias y son la base de las telecomunicaciones, así como de la difusión de radio y televisión. Los niveles de exposición en las inmediaciones de las antenas de telecomunicaciones pueden ser altos, pero la población general no tiene acceso a esas zonas. Sólo se superarían los niveles recomendados si una persona se acercara a menos de uno o dos metros de las antenas. Las estaciones de telefonía móvil normalmente se instalan en lo alto de edificios o en torres a alturas de entre 15 y 50 metros y emiten ondas de radio que se propagan de forma casi paralela al suelo. En consecuencia, a nivel del suelo, las intensidades de los campos de radiofrecuencia son muy inferiores a los niveles considerados peligrosos. 7 ¿AFECTAN LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS A LA SALUD? Los campos electromagnéticos de baja frecuencia, como los emitidos por la red de abastecimiento eléctrico, pueden producir tensiones eléctricas y corrientes en el organismo, sin embargo, éstas son muy pequeñas como para producir “convulsiones musculares” u otro efecto eléctrico, incluso permaneciendo justo debajo de una línea de alta tensión. En las últimas décadas, se han publicado numerosos artículos científicos sobre los efectos biológicos de la radiación no ionizante. Los conocimientos científicos de los que disponemos al respecto son más amplios que los correspondientes a muchos productos químicos. La exposición a corto plazo a campos electromagnéticos muy intensos puede ser perjudicial para la salud, pero la exposición a niveles altos está limitada por las directrices nacionales e internacionales. Según los experimentos realizados con voluntarios sanos, la exposición a corto plazo a los niveles de los campos electromagnéticos presentes en el medio ambiente o en el hogar no producen ningún efecto perjudicial. El principal efecto de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, como los emitidos por la telefonía móvil, es el calentamiento de los tejidos del organismo. Los niveles de campos de radiofrecuencia a los que normalmente están expuestas las personas son mucho menores que los necesarios para producir un calentamiento significativo. Hasta la fecha, no se han confirmado efectos adversos para la salud debidos a la exposición a largo plazo a campos de baja intensidad típicos de ambientes residenciales o públicos (radio, televisión, cableado eléctrico o telefonía móvil). Así, los comités de expertos entienden que si no se sobrepasa el límite de exposición establecido, no se producirán efectos perjudiciales para la salud. La ley sobre exposición a campos electromagnéticos de 9 radiocomunicación vigente en nuestro país tiene en consideración lo anterior y aplica los márgenes de seguridad recomendados por la Unión Europea (UE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS Y CÁNCER. Las sustancias cancerígenas son agentes externos cuya interacción con el organismo produce la alteración en el control del crecimiento y diferenciación celular originando un cáncer: dieta, tabaco, virus, radiaciones ionizantes, etc. Actualmente disponemos de varios estudios científicos realizados sobre habitantes de casas cercanas a líneas de alta tensión industrial, residentes en domicilios con instalaciones de alta tensión y trabajadores de la red eléctrica. A pesar de las investigaciones realizadas, la existencia o no de efectos cancerígenos de los campos electromagnéticos todavía resulta muy controvertida. Basándose en los criterios establecidos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, se ha concluido que los campos electromagnéticos de baja frecuencia deben considerarse como “posible carcinógeno humano”. Se define como posible carcinógeno humano a aquellos agentes cuyo potencial para desarrollar cáncer está escasamente probado en las personas e insuficientemente probada en experimentos con animales. Esto significa que no hay pruebas fiables de que la exposición a campos electromagnéticos de baja frecuencia pueda ser causa de cáncer. Limitando el acceso público a lugares cercanos a las instalaciones de radares, antenas de radiodifusión y estaciones base de telefonía móvil, se garantiza que los ciudadanos no estén expuestos a niveles superiores a los recomendados. 10 En cualquier caso, es evidente que si realmente producen algún efecto que aumente el riesgo de cáncer, el efecto es extremadamente pequeño. No ha podido encontrase ninguna prueba científica de que haya relación causa-efecto entre la exposición a los campos electromagnéticos y un incremento del riesgo de leucemia. Los resultados obtenidos hasta hoy no han encontrado un aumento del riesgo de ningún tipo de cáncer, ni en niños ni en adultos. Sí parece existir un mayor riesgo de leucemia o tumores cerebrales entre los trabajadores de la red eléctrica de alta tensión, aunque no hay que olvidar que estas personas pueden estar expuestas a otros factores tales como agentes químicos con poder carcinogénico. No hay pruebas de que la exposición a los campos electromagnéticos no ionizantes cause directamente daño en las moléculas de los seres vivos, y en particular en su ADN. Es, pues, improbable que a los niveles de las normativas actuales los campos electromagnéticos puedan inducir el desarrollo de cáncer. 11 Hasta que los teléfonos móviles empezaron a usarse de forma generalizada, la población estaba expuesta principalmente a emisiones de radiofrecuencia de estaciones de radio y televisión. Los teléfonos móviles funcionan mediante la comunicación con una instalación fija conocida como estación base (antenas) utilizando como medio de transmisión las ondas electromagnéticas de radiofrecuencia. Cada estación base proporciona cobertura a una zona determinada y, dependiendo del número de llamadas que gestionan, la distancia entre las estaciones base puede ser corta en las grandes ciudades o de varios kilómetros en las zonas rurales. Las antenas emiten un haz muy estrecho de ondas de radio que se propaga de forma casi paralela al suelo y normalmente se instalan en lo alto de edificios o en torres; en consecuencia, a nivel del suelo las intensidades de los campos de radiofrecuencia son muy inferiores a los niveles considerados peligrosos. Las estaciones base tienen un radio de cobertura limitado (unos 500 metros en las poblaciones): el teléfono se dirige automáticamente a la estación base más cercana, utilizando la emisión mínima necesaria. Por eso son necesarias gran cantidad de antenas para dar respuesta a la demanda de cobertura de todos los usuarios de teléfonos móviles sin incrementar la potencia de emisión de las estaciones base. Si se alejasen las antenas de telefonía de las ciudades, tanto éstas como los RADIOFRECUENCIAS Y SALUD: EL CASO DE LA TELEFONÍA MÓVIL. 12 La exposición a campos electromagnéticos 10 veces más potentes que los de la telefonía móvil no llegan a producir alteraciones genéticas suficientes para inducir un cáncer. teléfonos móviles tendrían que emitir con mayor potencia, lo que supondría un incremento de la intensidad de radiación emitida. La ley establece que en cualquier lugar, la intensidad generada por el conjunto de las emisiones de telecomunicación, no puede superar los límites establecidos como seguros. La potencia de las antenas de telefonía móvil no supone un riesgo para la salud. Además, la seguridad de los sistemas de radiocomunicación se garantiza al impedir el acceso de las personas a las zonas próximas (menos de 1 ó 2 metros) a las antenas, donde los niveles de campos electromagnéticos superan los límites máximos de exposición establecidos por los comités de expertos y la normativa vigente. Los comités de expertos han establecido unos límites de exposición que reducen 50 veces los niveles a partir de los cuales se pudiera producir un calentamiento, como efecto biológico inducido por la emisión de ondas electromagnéticas. Los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Ciencia y Tecnología han establecido un conjunto de normas y procedimentos, de obligado cumplimiento por los operadores de los sistemas de radiocomunicación, que están orientados a asegurar que en ninguna zona accesible al público se superen los anteriores límites. Sin embargo, el usuario de un teléfono móvil, al atender o realizar una llamada, está expuesto a campos de radiofrecuencia más intensos que los del entorno general, y estos campos pueden transferir energía en forma de calentamiento. Se ha calculado que la energía absorbida 13 En España, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea, se utilizan los niveles propuestos por la ICNIRP (Comisión Internacional para la Protección frente a la Radiación No Ionizante), una comisión independiente creada en 1974, oficialmente reconocida por la OMS y la Oficina Internacional del Trabajo. procedente de un teléfono móvil no supera los límites actualmente recomendados, es decir, la radiación emitida por el aparato es insuficiente para causar calor significativo en los tejidos del oído o la cabeza. Se han planteado también dudas sobre otros efectos, llamados “efectos no térmicos”, producidos por la exposición a las frecuencias de telefonía móvil. A este respecto, estudios científicos recientes han demostrado que una potencia de emisión de radiofrecuencia 10 veces mayor a las de la telefonía móvil, no produce cambios en los genes reguladores de la proliferación y muerte celular, cuya alteración es clave para originar un cáncer. Según el estado actual de la ciencia, no parece que el uso de teléfonos móviles produzca ningún efecto perjudicial sobre la salud de las personas. No obstante, la investigación, como en otros campos de la ciencia debe continuar abierta. 15 PREGUNTAS Y RESPUESTAS ¿Es similar la radiación no ionizante generada por los electrodomésticos, (hornos microondas, ordenador, etc.,) o los teléfonos móviles y sus antenas a la radiación ionizante de los Rayos X? No. Las radiaciones ionizantes, propias de los Rayos X o la radioterapia, producen efectos nocivos para los organismos vivos, dañando el material genético de las células. Por eso cuando se utilizan se hace bajo estrictas condiciones de seguridad y bajo prescripción médica. Las radiaciones no ionizantes, propias de los electrodomésticos o de la telefonía móvil y radiotelevisión, no tienen estos efectos. ¿Existen riesgos para la salud para el público que reside, trabaja o permanece cerca de una antena de telefonía móvil? No. Tanto los teléfonos como las estaciones base son de baja potencia, y no producen riesgos para la salud siempre que la población se mantenga alejada del contacto directo con estas antenas. La potencia generada no es nociva siempre y cuando no estemos a menos de 1 ó 2 metros de la estación base. 17 ¿Es seguro vivir en un edificio que tiene una antena de telefonía móvil? Sí. Las antenas emiten muy poca energía hacia abajo. Además, la azotea del edificio absorberá gran parte de la energía de radiofrecuencia por lo que las viviendas reciben una exposición muy débil. ¿Hay alguna prueba de que las radiofrecuencias (antenas de telefonía móvil, de radio o televisión) puedan producir cáncer? No. No hay ninguna prueba acerca de que la exposición a las radiofrecuencias de este tipo de antenas originen el desarrollo de un cáncer. ¿Puede producir cáncer el uso de nuestro teléfono móvil? No. Los datos científicos actuales no revelan que la exposición a campos de radiofrecuencia emitidos por los teléfonos móviles produzcan cáncer. ¿El uso de electrodomésticos puede producir cáncer? No. Las investigaciones no han demostrado relación entre el uso de electrodomésticos habituales (televisión, horno microondas, ordenador, etc.) y el cáncer. 18 ¿Hay relación entre las líneas eléctricas de alta tensión y el cáncer? No. En los últimos años, varias comisiones y grupos de expertos han concluido que no hay evidencia de que las líneas eléctricas de alta tensión representen un peligro para la salud de la población general o produzcan cáncer. ¿Cómo se garantiza la seguridad de las instalaciones que emiten campos electromagnéticos? La seguridad se garantiza gracias a normativas elaboradas a partir de las recomendaciones de comités de expertos y cuyo cumplimiento es certificado por técnicos cualificados, supervisados por la Administración. 19 CONCLUSIONES 20 La exposición a los campos electromagnéticos ha existido desde siempre. Desde la radio al teléfono móvil pasando por la televisión, ordenadores, radares, sistemas de comunicación, etc., producen campos electromagnéticos. La relación entre campos electromagnéticos y salud ha sido motivo de numerosos estudios epidemiológicos y biomédicos; se han realizado análisis e informes por expertos independientes que han servido de base a los gobiernos para legislar en esta materia. La normativa que regula las emisiones producidas por las antenas de telefonía móvil, está basada en las recomendaciones de Comités de Expertos con el objetivo de proteger a la población. El cumplimiento de la normativa sobre protección se asegura por las mediciones a las que están obligadas las empresas, que son realizadas por técnicos competentes y bajo la supervisión de la Administración. El Comité de Expertos de España considera que los niveles de emisión no son perjudiciales para la población. No se ha encontrado evidencia científica que demuestre ninguna asociación causa-efecto entre la exposición a campos electromagnéticos dentro de los límites recomendados y el cáncer. No obstante, la investigación, como en otros campos de la ciencia, debe continuar abierta. |
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TELÉFONOS MÓVILES: ¿NOS FRÍEN EL CEREBRO?
Javier Armentia Cada día cerca de veinte millones de personas utiliza en nuestro país un terminal de telefonía móvil. Estos aparatos emiten y reciben ondas de radio, en frecuencias entre 800 y 1900 MHz, la zona del espectro electromagnético que solemos denominar "microondas". Estas ondas se reciben y transmiten mediante una red de antenas que ha cambiado la fisionomía del país, tanto en el campo como en las ciudades. ¿Es todo esto seguro? En los últimos años, los medios de comunicación han ido dando a conocer resultados de estudios que hablaban de la relación de la exposición a las radiofrecuencias de los móviles con diversas enfermedades, mientras que otros estudios afirmaban lo contrario. A mediados de 1992, se presentó en Florida (EEUU) la primera denuncia ante un tribunal por este tema: la muerte por un cáncer cerebral de una mujer, se decía en la acusación, había sido provocada por el uso de un teléfono móvil. Aunque tres años después el caso quedó sobreseído por falta de pruebas científicas que avalaran la afirmación, la popularidad del proceso despertó la preocupación por la inocuidad del sistema de comunicación personal que más rápido incremento ha tenido en la historia de la humanidad. Precisamente, el poco tiempo que se llevan usando estos terminales y su popularización hace difícil la realización de estudios epidemiológicos que busquen la conexión entre el uso del móvil y, por ejemplo, el tumor cerebral. En promedio, una de cada 100.000 personas desarrolla un tumor cerebral; muchos de ellos serán usuarios de telefonía celular, pero ¿existe una conexión? Por otro lado, el desarrollo de un tumor de este tipo lleva normalmente varios años, por lo que podría suceder que aún el efecto no se haya notado. Lo cierto es que las diferentes investigaciones epidemiológicas realizadas hasta la fecha no indican conexión alguna entre ambas cosas. Uno de los estudios más conocidos, llevado a cabo por el Centro Médico de Örebro, en Suecia, y dirigido por Lennart Hardell no encontró relación alguna significativa. Sin embargo, la noticia llegó al público sesgada: parecía haber una mayor incidencia de tumores en el mismo lado de la cabeza en la que se usa el teléfono, lo que podría tener que ver con la cercanía de la antena al cerebro. Un resultado, sin embargo, que no era significativo estadísticamente. Recientemente, se ha presentado en la revista JAMA (Journal of American Medical Association) un estudio de la Fundación de la Salud Norteamericana y de veinte centros de investigación oncológica que ha monitorizado a 891 personas que usan el móvil habitualmente entre 1994 y 1998, concluyéndose que no hay conexión entre el uso y el cáncer cerebral. Actualmente existen unos doscientos proyectos de este tipo en desarrollo, y quizá en el futuro se pueda dilucidar si hay algún factor de riesgo. Porque de lo que nadie duda es de que las radiofrecuencias pueden afectar al organismo. Las ondas electromagnéticas pueden tener diferentes efectos en un ser humano, como se ha venido estudiando y demostrando desde mediados del siglo XX. Las ondas de radio, incluyendo las de frecuencias similares a la de la telefonía móvil tienen la característica de ser absorbidas por el cuerpo: más las de menor frecuencia, las que corresponden a los teléfonos móviles analógicos tipo "moviline" y a la primera generación de telefonía digital GSM. El efecto es térmico, es decir, estas ondas producen resonancias de las moléculas que entran en vibración, lo que se traduce como calor. Son las mucho más altas frecuencias de ondas electromagnéticas como los rayos X o gamma las responsables de efectos no térmicos, al ser capaces de separar los electrones de los átomos (se llaman por lo tanto radiaciones ionizantes) y pueden alterar el material genético (por ello se suele hablar de genotoxicidad). Sin embargo, en las radiofrecuencias de emisiones de radio, televisión o telefonía, los efectos biológicos térmicos aparecen cuando hay una exposición elevada: los estudios realizados (normalmente con animales de laboratorio) muestran que esta exposición ha de ser mayor de un equivalente a 4 watios por kilogramo. Por esta razón, los diferentes organismos internacionales y nacionales que dictaminan la protección contra las radiaciones han venido empleando una cifra para fijar los máximos permitidos menor, de 1,6 W/kg. Ese límite nunca se alcanza en la práctica en el caso de las antenas, que se instalan sobre torres que aseguran una distancia mínima adecuada o sobre azoteas en las cuales se limita el acceso a menos de 6 metros. Aunque se ha dicho que los vecinos de un inmueble en el que hay antenas estarían sometidos a un riesgo adicional, los niveles de exposición de quienes viven en la última planta, justo bajo las antenas, son como mucho cien veces menores que los límites recomendados. Son los operarios de mantenimiento de las mismas, que se acercan a menos de 6 metros en la horizontal de estas antenas quienes podrían sufrir exposiciones nocivas, pero las medidas de seguridad establecidas exigen que en esos casos la antena se desconecte antes. Otro caso es el de los terminales, de los teléfonos que nos llevamos a la oreja, porque localmente, la cercanía de la antena hace que las emisiones se acerquen bastante a los límites establecidos. Una antena puede llegar a emitir 600 milivatios (las de la telefonía analógica), aunque los GSM se mantienen dentro de los 125 mW. ¿Qué podría suceder entonces? En esencia, las radiofrecuencias serían capaces de calentar el tejido cercano. Pero el riesgo es muy difícil de evaluar: la posición del teléfono va cambiando continuamente, el tiempo de conversación varía mucho, cada persona lo usa de manera diferente... todo ello hace casi imposible medir realmente la exposición recibida. Aunque se han presentado estudios que muestran algunos efectos (por ejemplo, alteraciones en ciertas capacidades cognitivas, como la capacidad de resolver ciertos tests) la evidencia no es concluyente: John E. Moulder, catedrático de Oncología de la Radiación en el Colegio Médico de Wisconsin (EEUU), una de las autoridades mundiales en el tema, comentaba recientemente que, a pesar de que los resultados epidemiológicos son inconsistentes con un incremento del cáncer cerebral por el uso de los móviles, y aunque no hay estudios que muestren claramente efectos genotóxicos, todavía no se puede concluir sobre la inocuidad de los mismos. Falta evidencia científica: estudios replicados y con los controles adecuados. "Cualquiera que sea el resultado que se obtenga de los estudios en curso", escribía Moulder junto con Kenneth Foster, oncólogo, el pasado mes de agosto en la revista Spectrum (publicada por la IEEE, el organismo responsable de los estándares en electricidad en los EEUU), "el debate sobre los efectos sobre la salud de los móviles continuará. Los móviles se unen a otras formas de tecnología eléctrica como los radares policiales, los monitores de ordenador o las líneas de alta tensión, que desatan el miedo del público debido a los campos electromagnéticos". Una vez más, el factor de pánico ante las tecnologías que se desconocen podría estar operando. Los riesgos ciertos de los móviles Independientemente de las radiofrecuencias, lo que queda fuera de toda duda es que el uso del teléfono móvil propicia la siniestralidad en la conducción. Un estudio inglés realizado por un grupo de expertos independiente, dirigido por Sir William Stewart concluyó en su informe de mayo de 2000, a partir del análisis de numerosos estudios que no sólo es peligroso usar el teléfono con la mano (práctica penada por la ley), sino que incluso usando un "manos libres", la capacidad de respuesta del conductor se ve claramente limitada, incrementándose el riesgo de accidente. Por otro lado, los efectos de las emisiones de los móviles en otros aparatos electrónicos quedan también fuera de toda duda: la prohibición de su uso en los aviones o en los hospitales no es simplemente una norma de lo políticamente correcto, sino que tiene que ver con alteraciones en sistemas que, en casos como los mencionados, pueden tener consecuencias potencialmente muy peligrosas. (rogelio haber si te enteres de una vez paque sirve la antena de san roque) © 2002 - ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento elescepticodigital |
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